miércoles, noviembre 21


 Libre.

¿Lo arriesgo todo? Enfrento mis miedos y empiezo a dejar caer esa carga que he llevado durante años, he roto las cadenas que durante mucho tiempo no me dejan seguir, no me dejaban ser feliz conmigo misma.  

Hoy he decido seguir sin mirar atrás y dejando todo aquello que alguna vez me detuvo y que me impedía continuar mi camino

Debo confesar me aterra esta nueva yo, esta nueva persona que desconozco y que no se que tan fuerte es para enfrentar cada una de los obstáculos, empezar a enfrentar mis miedos y solo ser yo para ser tuya.

Ya lo he perdido todo, incluso a ti… y aun sigo encadenada a ti, atada, maniatada y tu no eres mas que el dulce recuerdo de mi vida, de mi agonía, cada vez que recuerdo tu rostro sonriente o tu simple nombre, mi cuerpo se descontrola, mi corazón late fuerte y mi mundo simplemente comienza a tener sentido pero luego  recuerdo esa faceta de ti que me transformaba a mi en eso que ya no quiero volver a ser, no puedo dejar que vuelvas apoderarte de mi, no puedo dejar que te apoderes nuevamente de nosotros

 Ya nos hemos perdido para siempre y desde este momento puedo decir que soy libre y que comienzo de nuevo pero esta vez… Sin ti.


domingo, julio 29

Sonidos del Silencio


Continúan las noches en vela, repitiendo palabras que nunca mas podrán decirse, anhelando tu llegada.

Mis labios no dejan de gritar tu nombre en silencio y mi cuerpo solo pide tu cuerpo caliente, suave y húmedo. Los recuerdos nunca han desaparecido, tu aroma nunca se ha ido de mi cama, nuestras ganas de amar siguen intacta, mis ganas de amarte siguen intacta; tal como la dejaste cuando te fuiste, dejándome en medio de los sonidos del silencio que no hacen mas que aturdirme con el pasar de los días para recordarme que no estas aquí, que nunca mas podré tenerte.

 Solo quedan los recuerdos de un amor sin comenzar, de un amor que fue tan efímero y que solo dio pasó a la tristeza, a la soledad y al silencio.




lunes, mayo 28

Silencio & Soledad

Era tu manera de amarme lo que me mantenía viva y contenta, eran tus manos las que me protegían y las que  me abrazaban cuando tenia miedo, las que me sostenían cuando no quería seguir andando este duro camino 

Tu voz tenue a mi oído mientras me tocabas dulcemente y repetías una y mil veces “No te dejare caer”.

Allí estaba yo, amándote como si fuese mi ultimo día, disfrutando ese momento en silencio, dejando que fuesen mis caricias las que hablaran por mi, que fuesen ellas las que te dijeran que te quedaras a mi lado eternamente.

Despertar y no encontrar tus manos  y tu mirada cerca son sombras agonizantes de soledad,  El dolor por la ausencia es de los más desgarradores. La soledad y el silencio se hacen insoportables.

Sabor amargo del silencio que aprisiona, aplasta, asfixia.  Lágrimas de lluvia derramadas en mis ojos por la pena de su ausencia.

domingo, mayo 6

Pasión de dos amantes



Podría escribir miles de libros enteros describiendo  cada una de las cosas que hicimos en ese pequeño aposento del cual nos apoderamos que hicimos testigo de nuestra unión efímera y feroz..

 No hizo falta decirte lo que causabas en mi, fueron mis gemidos y mis gritos  los que hablaron por mi, dejando al descubierto que eras tu  el autor de esa locura tan divina, tan magnifica que explotaba mi ser llevandome al cielo mas de una vez.

Mi piel anhelaba tus manos, tu mirada provocaba en mi una alegría universal y tus besos algo particular que hacia querer amarte hasta el ultimo día de mi existencia.

Tus respiración acelerada me dejaba saber que estabas a punto de venirte dentro de mí, haciéndome entender que a partir de ese momento ya no serias tu ni tampoco seria yo, seriamos los dos en uno mismo.

Heme aquí al borde de la locura recordando y deseándote una vez más, esperando ese próximo encuentro donde quizás volvamos a ser dos personas convirtiéndose en una, donde no dejaremos escapar un solo espacio de cuerpo sin recorrer y sin besar. Siendo nosotros… Amándonos. 

Andreina G.

La Oficina



Tus dedos quemaban mi piel, tu cuerpo transpiraba calor, el sudor se evaporaba  en nuestros poros, recordando aquella tarde en la oficina cuando envueltos en una locura febril me tomaste y me arrojaste a la mesa donde exploraste mi cuerpo. Mi sexo estaba ardiendo aunque húmeda rompí el silencio de los besos para decirte “No te detengas”.  No tardamos en sustituir las palabras por ardientes lenguas que se deslizaba por la piel que ansiaba ser tocada, juntamos nuestros fuegos perdidos en el calor de los cuerpos. Sonidos étnicos acariciaban el aire que respirábamos, el ambiente tenue de velas al ritmo de Buddha Bar  marcaba la armonía de dos cuerpos deseosos de pasión
  
No hubo parte de mí que no entregara. Mis gritos no tuvieron pudor, mis gemidos no cesaron a lo largo de la tarde, acompañado de tus caricias. Tu boca recorrió cada centímetro de mi piel, con tu lengua lograste reactivar todo mi fuego, mis ganas, mis deseos. Solo tú sabes como encenderme tan rápido.

Carentes de toda protección, nos entregamos a la locura  del placer, incluso mas allá de las fuerzas físicas. Aquellas cosas prohibidas, por ser tan placenteras, fueron repetidas una y otra vez. No tuviste otro credo más que mi piel, me consagre como ofrenda al Dios de tu placer, mientras tus oraciones eran mis gemidos.

No hubo mañana ni ayer, no quedo nada mas que unos cuerpos desnudos muy juntos en una oficina llena de desorden, por un momento deseo perder mi alma y pedirte que te quedes, pero se que no me dejaras hacer tal locura, no esta vez. 

Andreina G. 

viernes, abril 27

Entre Nosotros



Ven y apodérate de mi cuerpo una vez mas, hazme llegar en ti; déjame sentirte dentro de mí, tan caliente, tan húmedo, tan mío.  

He llegado a perder la calma y a volverme loca de alegría, es tu osadía la que dispara en mi esa sed inmensa de querer despertar a tu lado cada día. Averiguar porque nuestros corazones laten en sincronía, amarnos como nunca, besarnos como siempre, desearnos hasta el final de nuestros días. 

Aun recuerdo tu mirada y tu voz tan dulce y delicada a mi oído diciendo: "cada día que pasa que no toco tu cuerpo siento que pierdo tiempo y geografía"

Tus manos, único instrumento que  hace estremecerme con un simple rozar. Tu boca, el mejor lugar para reposar mis labios.  Tu pecho, Mi lugar preferido para descansar.

lunes, abril 9

Habitación 406.



Cuerpos desconocidos que se unen para volverse uno, para amarse hasta el primer rayo de sol. Besos y caricias que solo emanan lujuria, miradas que no dejan nada a la imaginación respiraciones aceleradas hacen explorar cuerpos necesitados de placer.

Cuerpos que se tocan y se besan hasta llegar al mágico momento de clímax.
Labios que no dejan un solo lugar sin recorrer, sin besar, sin sentir.
Seres capaces de entregarse hasta que el cielo tenga fin, siendo esas cuatro paredes las únicas testigos de tan efímero encuentro: 


La habitación 406.




Andreina G. 

martes, abril 3

Acerca de nada.


 
Los recuerdos invaden mi mente, el miedo se apodera de mi cuerpo, mis letras ha dejado de tener sentido. Desde que te fuiste una parte de mí se ha ido contigo.
Te fuiste y contigo te llevaste mis sonrisas, mi alma, mis ganas de seguir. He olvidado cómo luzco sonriendo.

Cada recuerdo tuyo provoca en mí lágrimas de tristezas. Agobiada y cansada por llevar todo el peso de tu ausencia en mis hombros, aferrándome a un sentimiento que cada día se ve más lejos extrañando lo que nunca tendré mientras espero el final. Nada es fácil cuando lo difícil duele de tal manera.
Ignoraba el significado de la palabra paciencia. Dame la fuerza que necesito para continuar este camino sin ti, dame la valentía para aprender a vivir, cuida cada uno de mis pasos.

Yo seguiré manteniendo mi promesa de esperarte, solo si tú prometes regresar y quedarte eternamente a mi lado.

“Cuando muera me iré a jamaica donde todo comenzó” Oscar  López.

lunes, abril 2

Mamá


Te amo con el alma, quizás más que a mi vida, pese a lo egoísta que has sido por pensar que nunca te he necesitado. 


Si supieras lo mucho que espero de ti un abrazo. 
Sé que me amas, porque el simple hecho de haberme traído al mundo muestra mucho coraje de tu parte, pero para ti es más fácil sentarte y recriminarme todo aquello que soy y que no soy, en vez de decirme: “ven aquí y déjame ayudarte” ,no te he pedido más que un poco de tiempo para demostrarte que no soy tan mala como piensas, desnuda esa coraza que te cubre, no sabes cuanto necesito de tu ayuda, cada día que pasa me siento más abrumada y confundida.

Aunque no lo sepas, no te imaginas lo agradecida que estoy por dejarme llegar a conocerte, aunque quieras ser quien no eres, sé que eres digna de respeto por haber llegado a donde estás sin hacer daño a nadie, más nunca te diste cuenta que mientras estabas ocupada sentada en el sofá criticándome, sin querer me alejaste de ti.

Con el pasar de los años he aprendido a desarrollar un mecanismo de defensa que se llama silencio, opté por callar. Dejando que seas tú quien hable por mí, aprendí a sobrellevar mis tristezas con orgullo, quizás sea eso otra razón por la cual agradecerte todo lo que soy y perdonarte por no haber estado cuando más te he necesitado.

Te amo, mamá.

Abrazos en la nada



22 de Enero de 2012, 10:35am suena el teléfono de casa, por alguna razón tardé en contestar. Mi corazón empezó a latir muy rápido y no comprendía el por qué tenia miedo.
Contesto. Era  mi madre quien me pregunta “¿Qué sabes de el?” Yo conteste: “¿Qué ha pasado?” mi madre con voz sollozando dijo “él se ha ido” a lo que yo, escéptica conteste: “no, el no puede irse”.
Colgué y me senté en la mesa pensando en nuestra última conversación, aquella que fue la causa de que no volviese a saber de él hasta el día de su partida, y tratando de comprender lo que había sucedido; pues se suponía que aun no debía irse.

Como pude caminé a mi habitación y lo primero que vi fue a él sentado en mi cama sonriendo y tomándome de la mano diciéndome “No llores, nunca me iré de tu lado”, me vestí, me sequé las lagrimas, salí de casa a darle el ultimo adiós, y al llegar me encuentro con la amarga sorpresa de que todo es real, a un lado estaba su madre adormecida pero destrozada, nos miramos anonadadas buscando las palabras adecuadas para una de las dos. ¡No las habían!, las únicas palabras que quería escuchar en ese momento eran las de él. 
Esa noche y las siguientes han sido una tortura, no me provoca comer, no quiero hablar solo quiero estar a su lado para abrazarlo. Cada noche al cerrar mis ojos lo veo allí, como la última vez sonriéndome, tocándome, dándome amor, dándome paz.

Han pasado 2 meses y yo sigo aquí sentada en la misma mesa abrazándolo en la nada, y repitiendo una y otra vez “no te has ido, aún puedo sentirte”. Manteniéndome firme aunque no quiera seguir, recordando su sonrisa, su voz y sus abrazos aquellos abrazos que me llenaban de paz y de amor el corazón.

A medida que pasan los días todo se hace más difícil, me niego a la idea de que pases a ser solo un recuerdo.

Algún día nos veremos, sé que será muy pronto ya no tengo ganas de seguir aquí, ya no quiero despertar en este mundo donde tu no estés. Tener que acostumbrarme a tu partida ha sido lo más valiente que he me ha tocado hacer, quizás nunca termine de acostumbrarme sé que debo dejarte ir, no es fácil pero debo hacerlo para poder vivir en paz conmigo misma.

Cada domingo voy a visitarte y miro tu nombre puesto allí y lo único que pasa por mi mente es ese momento en el que me notifican tu partida, sigo atónita a todo lo que sucedió, como en un abrir y cerrar de ojos te fuiste y me dejaste con esos deseos de amarte hasta el final de mis días. 

Debo dejarte ir por mas doloroso que sea, mientras sigo aqui viviendo con la convicción de volver a encontrarnos.


Andreina G.

lunes, marzo 26

Tú.


 
Viviendo una vida prestada, una vida que dejó de pertenecerme desde el momento en que decidiste marcharte. 

He intentado seguir adelante pero tu recuerdo no deja de atormentarme, mis noches consisten en hacerme la misma pregunta una y otra vez, aprender que nada es para siempre y que no puedo aferrarme a algo que no pudo y no podrá ser jamás. Tratando de comprender que tuviste que irte y que algún día nos volveremos a encontrar y será entonces cuando disfrutemos y revivamos esos momentos a solas en donde podíamos destrozar una habitación con solo miradas que decían más que un “te extrañaba”, miradas que decían miles de “te quiero” y eran esas las miradas que me hacían querer caminar a tu lado hacia la eternidad. 

Tuviste que irte de manera inevitable y me dejaste con el deseo de ser tuya y de amarte hasta el infinito, provocando en mí agonías, desespero, noches en vela y sueños que no podrán cumplirse jamás, pues te has ido a un viaje sin retorno, pero yo sigo aquí, firme y fuerte aunque pase el tiempo con la esperanza de volver a encontrarnos, porque eras tu quien estremecía mi cuerpo con el simple rozar de tus dedos en mi piel.


Andreina G.

domingo, marzo 25

En ausencia de ti.


Con el pasar de los días todo se convierte más confuso y gris intentado acostumbrarme a tu ausencia involuntaria, recordando tu mirada y deseando la llegada de ese momento mágico, en donde tú y yo nos vemos para abrazarnos y recordar esos momentos a solas llenos de miles de conversaciones en donde siempre terminábamos entrelazados debajo de las sábanas; fundiendo nuestros cuerpos y nuestras almas en un regocijo de placer, en donde siempre me hacías tuya y hacías tuya cada pieza de la habitación.  Es increíble cómo en un parpadeo dejaste de estar aquí, y te fuiste de mi lado sin decirme adiós. 
Aún sigo esperando tu llegada, aún sigo esperando que vuelvas.

Las noches se han convertido en una agonía, cuando al llegar  a casa me encuentro con la realidad de mi soledad, soledad provocada desde tu partida. En donde la oscuridad y los recuerdos se convierten en mis compañeros de cama, en donde lo único que me queda de ti son aquellas noches llenas de placer cuando explorabas mi cuerpo hasta conseguir mis secretos más profundos. Y qué decir de las mañanas, donde no me queda de otra más que inventarte con cada amanecer y pintarme una sonrisa en el rostro para así fingir que todo esta bien, fingir que no te extraño cuando la realidad es otra.
No ha sido fácil tener que vivir con la desesperación de no verte más, de no sentirte, de no besarte, de no amarte. Quisiera tener una respuesta a todo lo que pasa por mi mente, cada día es una lucha con mis pensamientos y mis deseos de tenerte aquí, las preguntas no dejan de agobiarme, he optado por simular que nunca estuviste, que nunca fuiste mío.

Escogí no necesitarte, porque nunca podré tenerte.


Andreina G.