Te amo con el alma, quizás más que a mi vida, pese a lo egoísta que has sido por pensar que nunca te he necesitado.
Si supieras lo mucho que espero de ti un abrazo.
Sé que me amas, porque el simple hecho de haberme traído al mundo muestra mucho coraje de tu parte, pero para ti es más fácil sentarte y recriminarme todo aquello que soy y que no soy, en vez de decirme: “ven aquí y déjame ayudarte” ,no te he pedido más que un poco de tiempo para demostrarte que no soy tan mala como piensas, desnuda esa coraza que te cubre, no sabes cuanto necesito de tu ayuda, cada día que pasa me siento más abrumada y confundida.
Si supieras lo mucho que espero de ti un abrazo.
Sé que me amas, porque el simple hecho de haberme traído al mundo muestra mucho coraje de tu parte, pero para ti es más fácil sentarte y recriminarme todo aquello que soy y que no soy, en vez de decirme: “ven aquí y déjame ayudarte” ,no te he pedido más que un poco de tiempo para demostrarte que no soy tan mala como piensas, desnuda esa coraza que te cubre, no sabes cuanto necesito de tu ayuda, cada día que pasa me siento más abrumada y confundida.
Aunque no lo sepas, no te imaginas lo
agradecida que estoy por dejarme llegar a conocerte, aunque quieras ser quien
no eres, sé que eres digna de respeto por haber llegado a donde estás sin hacer
daño a nadie, más nunca te diste cuenta que mientras estabas ocupada sentada en el sofá criticándome, sin querer me
alejaste de ti.
Con el pasar de los años he aprendido a
desarrollar un mecanismo de defensa que se llama silencio, opté por callar. Dejando que seas tú quien hable por mí, aprendí a sobrellevar mis tristezas con orgullo, quizás sea eso otra razón por la cual
agradecerte todo lo que soy y perdonarte por no haber estado cuando más te he
necesitado.
Te amo, mamá.
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