lunes, marzo 26

Tú.


 
Viviendo una vida prestada, una vida que dejó de pertenecerme desde el momento en que decidiste marcharte. 

He intentado seguir adelante pero tu recuerdo no deja de atormentarme, mis noches consisten en hacerme la misma pregunta una y otra vez, aprender que nada es para siempre y que no puedo aferrarme a algo que no pudo y no podrá ser jamás. Tratando de comprender que tuviste que irte y que algún día nos volveremos a encontrar y será entonces cuando disfrutemos y revivamos esos momentos a solas en donde podíamos destrozar una habitación con solo miradas que decían más que un “te extrañaba”, miradas que decían miles de “te quiero” y eran esas las miradas que me hacían querer caminar a tu lado hacia la eternidad. 

Tuviste que irte de manera inevitable y me dejaste con el deseo de ser tuya y de amarte hasta el infinito, provocando en mí agonías, desespero, noches en vela y sueños que no podrán cumplirse jamás, pues te has ido a un viaje sin retorno, pero yo sigo aquí, firme y fuerte aunque pase el tiempo con la esperanza de volver a encontrarnos, porque eras tu quien estremecía mi cuerpo con el simple rozar de tus dedos en mi piel.


Andreina G.

domingo, marzo 25

En ausencia de ti.


Con el pasar de los días todo se convierte más confuso y gris intentado acostumbrarme a tu ausencia involuntaria, recordando tu mirada y deseando la llegada de ese momento mágico, en donde tú y yo nos vemos para abrazarnos y recordar esos momentos a solas llenos de miles de conversaciones en donde siempre terminábamos entrelazados debajo de las sábanas; fundiendo nuestros cuerpos y nuestras almas en un regocijo de placer, en donde siempre me hacías tuya y hacías tuya cada pieza de la habitación.  Es increíble cómo en un parpadeo dejaste de estar aquí, y te fuiste de mi lado sin decirme adiós. 
Aún sigo esperando tu llegada, aún sigo esperando que vuelvas.

Las noches se han convertido en una agonía, cuando al llegar  a casa me encuentro con la realidad de mi soledad, soledad provocada desde tu partida. En donde la oscuridad y los recuerdos se convierten en mis compañeros de cama, en donde lo único que me queda de ti son aquellas noches llenas de placer cuando explorabas mi cuerpo hasta conseguir mis secretos más profundos. Y qué decir de las mañanas, donde no me queda de otra más que inventarte con cada amanecer y pintarme una sonrisa en el rostro para así fingir que todo esta bien, fingir que no te extraño cuando la realidad es otra.
No ha sido fácil tener que vivir con la desesperación de no verte más, de no sentirte, de no besarte, de no amarte. Quisiera tener una respuesta a todo lo que pasa por mi mente, cada día es una lucha con mis pensamientos y mis deseos de tenerte aquí, las preguntas no dejan de agobiarme, he optado por simular que nunca estuviste, que nunca fuiste mío.

Escogí no necesitarte, porque nunca podré tenerte.


Andreina G.