Son las 4:20 de la mañana. Me despierto con el deseo y el furor de saciar el cumulo de hormonas desesperadas por estallar. El sudor de mi cuerpo se desliza suavemente al compás de las olas que logro escuchar a lo lejos y aquel sueño que desbordo toda la noche mi comportamiento sexual, aislando en todo momento el coito y que solamente con caricias me hizo llegar al clímax.
Emoción, suspenso, incertidumbre son componentes que recorren paso a paso cada centímetro de mis venas, creando una fusión de algo desconocido para mis sentidos pero apasionadamente excitante, haciendo que mi mirada se dirija con autoridad hacia mi pequeña y excitante escena donde tres desconocidos se entregan el uno al otro sin importar los prejuicios, disfrutando de ese mágico momento
Mi respiración empieza a acelerarse fuertemente, el sudor y esa sensación de mariposas en mi estomago dicen presente a algo sobrenatural que conecta mi ser con ese toque ardiente de gemidos y susurro bien elaborados. La manera en que los tres nos fusionamos de forma explosiva y atravesamos llenos de sudor picante ese laberinto que en cada salida exclama un orgasmo. Como sus dedos se resbalan por mi pecho, dejando marcadas las huellas de sus labios deteniéndose directamente en mi húmeda vagina acariciándome como un preciado tesoro mientras ella es penetrada por ese desconocido que aun no conociendo de ella ya quería probarla, disfrutarla, degustarla.
Mi lengua, tomada de la mano con mis enormes y carnosos labios hacen contraste con su preciado y tenso miembro, pero mas preciado era para el ese momento, haciendo que mis manos, mis labios y su pene sean uno. Mis manos como un acto de reflejo se encontraban adheridas a ella mientras jugaba por unos pocos instantes con ese miembro duro que pedía a gritos irse, y dejar caer sobre nosotras su dulce néctar
Nuestros cuerpos se convierten en una inmensa maquina de bombeo de fluidos, cambiando de mis formas y confundiéndonos entre caricias y gemidos. Todo era perfecto. Ese mismo pensamiento de perfección me devuelve a la realidad, me confunde y hace que me entregue a la duda con el mundo.
Guardo y cierro ese episodio, el consentido de todos y lo coloco en un pequeño baúl... ¡Gran fuente de aventura!
Andreina G.