viernes, abril 27

Entre Nosotros



Ven y apodérate de mi cuerpo una vez mas, hazme llegar en ti; déjame sentirte dentro de mí, tan caliente, tan húmedo, tan mío.  

He llegado a perder la calma y a volverme loca de alegría, es tu osadía la que dispara en mi esa sed inmensa de querer despertar a tu lado cada día. Averiguar porque nuestros corazones laten en sincronía, amarnos como nunca, besarnos como siempre, desearnos hasta el final de nuestros días. 

Aun recuerdo tu mirada y tu voz tan dulce y delicada a mi oído diciendo: "cada día que pasa que no toco tu cuerpo siento que pierdo tiempo y geografía"

Tus manos, único instrumento que  hace estremecerme con un simple rozar. Tu boca, el mejor lugar para reposar mis labios.  Tu pecho, Mi lugar preferido para descansar.

lunes, abril 9

Habitación 406.



Cuerpos desconocidos que se unen para volverse uno, para amarse hasta el primer rayo de sol. Besos y caricias que solo emanan lujuria, miradas que no dejan nada a la imaginación respiraciones aceleradas hacen explorar cuerpos necesitados de placer.

Cuerpos que se tocan y se besan hasta llegar al mágico momento de clímax.
Labios que no dejan un solo lugar sin recorrer, sin besar, sin sentir.
Seres capaces de entregarse hasta que el cielo tenga fin, siendo esas cuatro paredes las únicas testigos de tan efímero encuentro: 


La habitación 406.




Andreina G. 

martes, abril 3

Acerca de nada.


 
Los recuerdos invaden mi mente, el miedo se apodera de mi cuerpo, mis letras ha dejado de tener sentido. Desde que te fuiste una parte de mí se ha ido contigo.
Te fuiste y contigo te llevaste mis sonrisas, mi alma, mis ganas de seguir. He olvidado cómo luzco sonriendo.

Cada recuerdo tuyo provoca en mí lágrimas de tristezas. Agobiada y cansada por llevar todo el peso de tu ausencia en mis hombros, aferrándome a un sentimiento que cada día se ve más lejos extrañando lo que nunca tendré mientras espero el final. Nada es fácil cuando lo difícil duele de tal manera.
Ignoraba el significado de la palabra paciencia. Dame la fuerza que necesito para continuar este camino sin ti, dame la valentía para aprender a vivir, cuida cada uno de mis pasos.

Yo seguiré manteniendo mi promesa de esperarte, solo si tú prometes regresar y quedarte eternamente a mi lado.

“Cuando muera me iré a jamaica donde todo comenzó” Oscar  López.

lunes, abril 2

Mamá


Te amo con el alma, quizás más que a mi vida, pese a lo egoísta que has sido por pensar que nunca te he necesitado. 


Si supieras lo mucho que espero de ti un abrazo. 
Sé que me amas, porque el simple hecho de haberme traído al mundo muestra mucho coraje de tu parte, pero para ti es más fácil sentarte y recriminarme todo aquello que soy y que no soy, en vez de decirme: “ven aquí y déjame ayudarte” ,no te he pedido más que un poco de tiempo para demostrarte que no soy tan mala como piensas, desnuda esa coraza que te cubre, no sabes cuanto necesito de tu ayuda, cada día que pasa me siento más abrumada y confundida.

Aunque no lo sepas, no te imaginas lo agradecida que estoy por dejarme llegar a conocerte, aunque quieras ser quien no eres, sé que eres digna de respeto por haber llegado a donde estás sin hacer daño a nadie, más nunca te diste cuenta que mientras estabas ocupada sentada en el sofá criticándome, sin querer me alejaste de ti.

Con el pasar de los años he aprendido a desarrollar un mecanismo de defensa que se llama silencio, opté por callar. Dejando que seas tú quien hable por mí, aprendí a sobrellevar mis tristezas con orgullo, quizás sea eso otra razón por la cual agradecerte todo lo que soy y perdonarte por no haber estado cuando más te he necesitado.

Te amo, mamá.

Abrazos en la nada



22 de Enero de 2012, 10:35am suena el teléfono de casa, por alguna razón tardé en contestar. Mi corazón empezó a latir muy rápido y no comprendía el por qué tenia miedo.
Contesto. Era  mi madre quien me pregunta “¿Qué sabes de el?” Yo conteste: “¿Qué ha pasado?” mi madre con voz sollozando dijo “él se ha ido” a lo que yo, escéptica conteste: “no, el no puede irse”.
Colgué y me senté en la mesa pensando en nuestra última conversación, aquella que fue la causa de que no volviese a saber de él hasta el día de su partida, y tratando de comprender lo que había sucedido; pues se suponía que aun no debía irse.

Como pude caminé a mi habitación y lo primero que vi fue a él sentado en mi cama sonriendo y tomándome de la mano diciéndome “No llores, nunca me iré de tu lado”, me vestí, me sequé las lagrimas, salí de casa a darle el ultimo adiós, y al llegar me encuentro con la amarga sorpresa de que todo es real, a un lado estaba su madre adormecida pero destrozada, nos miramos anonadadas buscando las palabras adecuadas para una de las dos. ¡No las habían!, las únicas palabras que quería escuchar en ese momento eran las de él. 
Esa noche y las siguientes han sido una tortura, no me provoca comer, no quiero hablar solo quiero estar a su lado para abrazarlo. Cada noche al cerrar mis ojos lo veo allí, como la última vez sonriéndome, tocándome, dándome amor, dándome paz.

Han pasado 2 meses y yo sigo aquí sentada en la misma mesa abrazándolo en la nada, y repitiendo una y otra vez “no te has ido, aún puedo sentirte”. Manteniéndome firme aunque no quiera seguir, recordando su sonrisa, su voz y sus abrazos aquellos abrazos que me llenaban de paz y de amor el corazón.

A medida que pasan los días todo se hace más difícil, me niego a la idea de que pases a ser solo un recuerdo.

Algún día nos veremos, sé que será muy pronto ya no tengo ganas de seguir aquí, ya no quiero despertar en este mundo donde tu no estés. Tener que acostumbrarme a tu partida ha sido lo más valiente que he me ha tocado hacer, quizás nunca termine de acostumbrarme sé que debo dejarte ir, no es fácil pero debo hacerlo para poder vivir en paz conmigo misma.

Cada domingo voy a visitarte y miro tu nombre puesto allí y lo único que pasa por mi mente es ese momento en el que me notifican tu partida, sigo atónita a todo lo que sucedió, como en un abrir y cerrar de ojos te fuiste y me dejaste con esos deseos de amarte hasta el final de mis días. 

Debo dejarte ir por mas doloroso que sea, mientras sigo aqui viviendo con la convicción de volver a encontrarnos.


Andreina G.